Calendario astronómico de mayo de 2026
– Día 1: plenilunio.
– Día 5-6: máximo de las Eta Acuáridas.
– Día 9: la Luna en cuarto menguante.
– Día 16: luna nueva.
– Días 13 al 15 al amanecer: conjunción de la Luna con Saturno y Marte.
– Días 18 al 20 al anochecer: conjunción de la Luna con Venus y Júpiter.
– Día 23: la Luna en cuarto creciente.
– Día 31: plenilunio.
En el hemisferio norte, mayo llega con la primavera en su pleno apogeo, casi anunciando el verano, con jornadas cada vez más largas y atardeceres cada vez más tardíos. El día 15 de mayo el Sol sale en Madrid a las 6:59 y se pone a las 21:24, hora peninsular española, dando lugar a casi 14 horas y media de luz al día. Inauguramos el mes con la Luna en su fase llena. Poco a poco nuestro satélite irá perdiendo brillo hasta alcanzar el cuarto menguante el día 9; se ocultará por completo con la Luna nueva del 16 de mayo y crecerá de nuevo hasta el cuarto creciente el día 23. Cerrando el ciclo de nuevo, el mes se despedirá como comenzó: bajo el plenilunio del 31 de mayo.
La lluvia de estrellas de las Eta Acuáridas, visible todos los años desde mediados de abril y hasta finales de mayo, alcanzará su máximo la noche del 5 al 6 de mayo. Este año, sin embargo, su observación se verá condicionada por la presencia de la Luna en fase gibosa menguante y con un 82 % de iluminación, que todavía estará en el cielo cuando el radiante —situado en la constelación de Acuario, cerca de la estrella eta Aquarii (η Aqr)— empiece a ganar altura. En latitudes medias del hemisferio norte, este radiante se eleva varias horas antes del alba, por lo que conviene centrar la observación en ese intervalo. Al igual que la lluvia de meteoros de las Oriónidas, que tiene lugar en octubre, las Eta Acuáridas tienen su origen en los restos del cometa Halley, que al entrar en la atmósfera terrestre se desintegran produciendo los característicos destellos. Aunque pueden observarse desde el hemisferio norte, ofrecen un espectáculo más intenso en el hemisferio sur y en regiones cercanas a los trópicos, como Canarias, donde la mayor altura del radiante favorece una mayor visibilidad.

Al igual que el pasado mes de abril, los amaneceres de mayo estarán dominados por la presencia de Marte y Saturno. Marte, con una magnitud de 1,3 se deja ver durante el alba, a poca elevación sobre el horizonte este, con su color rojizo característico. Lo veremos desplazándose por Piscis la primera mitad del mes y se adentrará en Aries las últimas semanas. Cerca de él estará Saturno, ligeramente más brillante que Marte, y cuya salida se irá adelantando progresivamente conforme avanza el mes. El planeta de los anillos gana altura más rápidamente que Marte con el paso de los días. A mediados de mes, una Luna menguante cada vez más fina se irá acercando primero a Saturno, el día 13 de mayo, y después a nuestro vecino Marte, los días 14 y 15.

Por su parte, en los anocheceres de mayo, los protagonistas serán Venus y Júpiter. Venus, que resplandece con intensidad sobre el horizonte oeste, es visible hasta poco después del final del crepúsculo. Cada día gana altura ligeramente, mientras recorre el cielo desde la vecindad de Tauro hasta la vecina constelación de Géminis. Júpiter también se observa, aunque su presencia es cada vez más breve con el paso de las semanas: a comienzos de mes es visible hasta la medianoche, pero hacia mediados se oculta aproximadamente una hora antes, y a finales de mayo desaparece poco después de iniciarse la noche cerrada. Con una magnitud de -2,0, se localiza en Géminis, al sur de Cástor y Pólux durante la segunda mitad del mes.

Entre el 18 y el 20 de mayo, una finísima Luna creciente seguirá de cerca a Venus y Júpiter en el cielo. Primero, con nuestro satélite en las proximidades de Auriga, estará en conjunción con el lucero vespertino. Al día siguiente, ya con Géminis como telón de fondo, se situará muy cerca de Venus por su lado occidental. Finalmente, el día 20 de mayo, una triple conjunción de la Luna, Pólux y el gigante Júpiter, formará un llamativo triángulo en el firmamento.
Mercurio también se suma a este espectáculo vespertino a finales de mes, notoriamente más alto cada día. Hasta ahora, Mercurio estaba demasiado cerca del Sol y por lo tanto inmerso en su resplandor, por lo que no era posible verlo ni con instrumentación. Antes de despedir el mes, el 31 de mayo, y unos minutos antes de la puesta de Sol, podremos disfrutar de Mercurio, Venus y Júpiter sobre el horizonte oeste, atravesando los tres planetas la constelación de Géminis.

Texto e imágenes: Observatorio Astronómico Nacional-IGN, https://astronomia.ign.es





