Venus nunca es lo que parece

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Venus nunca es lo que parece
Rango del espectro electromagnético cubierto por las cámaras a bordo de la nave Akatsuki. (JAXA, Planet-C)

Venus nunca es lo que parece

Durante los últimos quince años, las misiones Venus Express (ESA) y Akatsuki (JAXA) han revolucionado todo lo que sabíamos del planeta Venus. Repasamos las sorpresas que nos ha revelado Venus, desde las mayores ondas estacionarias del Sistema Solar hasta el apasionante debate sobre la presencia de bioindicadores en sus nubes.

En Venus, las apariencias engañan. La historia de los avances científicos en Venus es un laberinto repleto de hipótesis equivocadas que tarde o temprano son refutadas cuando se hacen nuevas observaciones. Este laberinto empezó ya desde las primeras observaciones humanas. Dado que Venus es tan brillante como una estrella y unas veces se ve al amanecer y otras al atardecer, algunas civilizaciones antiguas creían que, en vez de un planeta, estaban viendo dos estrellas. Con el transcurrir de los siglos, cuando los primeros científicos empezaban a usar telescopios, se vieron influenciados por el hecho de que la mayoría de los planetas del Sistema Solar tienen sus propias lunas, y algunos astrónomos como Cassini defendieron que Venus también las tenía. Este debate duró más de 120 años, y solo acabó cuando las observaciones de los tránsitos solares en 1761 y 1769 descartaron esta posibilidad. También, el hecho de que Venus estuviese permanentemente cubierto por una gruesa capa de nubes llevó a pensar que su superficie estaría helada, hasta que las primeras observaciones con radiotelescopios desvelaron que Venus tenía la superficie más caliente del Sistema Solar, debido a un efecto invernadero desbocado. Por si fuera poco, Venus es además el planeta con rotación más lenta del Sistema Solar (243 días terrestres frente a las 24 horas de la Tierra), por lo que se podría esperar que su atmósfera rotara también lentamente… Pero estaríamos equivocados una vez más. La atmósfera rota sesenta veces más rápido que la superficie, en un fenómeno llamado «superrotación» que hoy en día sigue sin una explicación satisfactoria y que es clave para entender procesos similares en otros cuerpos de lenta rotación como la luna de Saturno Titán y algunos exoplanetas.

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Astronomía Abril 2021 No 262 – Edición digital

Astronomía Abril 2021 No 262 – Edición impresa