
Un ingenioso parto extraterrestre
Sol a sol, pernos se rompieron, cables pirotécnicos se cortaron y un brazo mecánico fue girando al pequeño dron. Sería un parto difícil, de nalgas y largo, duraría seis soles. Primero se desplegaron dos patas, luego el cuerpo quedó vertical y finalmente aparecieron las cuatro patas de aterrizaje. Tras comprobaciones finales con cámaras, llegó el gran momento: el pequeño cayó suavemente al frío suelo marciano y su mamá a pesar de ser muy perseverante, se apartó y lo dejó listo para alzar el vuelo y escribir una página histórica en la exploración espacial moderna.
Rosa López
Artículo completo en la revista de mayo de 2026.








