Calendario astronómico de julio-agosto de 2026
Calendario astronómico de julio:
– Día 6: afelio (máxima separación Tierra-Sol).
– Día 7: la Luna en cuarto menguante.
– Días 7-11 al amanecer: conjunciones de la Luna con Saturno y Marte.
– Día 14: Luna nueva.
– Días 16-17 al anochecer: conjunción de la Luna con Venus.
– Día 21: Luna en cuarto creciente.
– Día 29: plenilunio.
– Día 30 al 31: máximo de la lluvia de las delta Acuáridas.
Calendario astronómico de agosto:
– Días 4-11 al amanecer: conjunciones de la Luna con Saturno, Marte y Mercurio.
– Día 6: la Luna en cuarto menguante.
– Día 12: eclipse total de Sol y máximo de las Perseidas. Luna nueva.
– Días 15-16 al anochecer: conjunción de la Luna con Venus.
– Día 20: Luna en cuarto creciente.
– Día 28 al amanecer: eclipse parcial de Luna. Plenilunio.
– Día 31 al amanecer: conjunción de la Luna con Saturno.
Con la llegada del verano al hemisferio norte y el aumento de las temperaturas, las noches estivales invitan a observar el cielo estrellado. Durante esta época, algunas de las constelaciones más conocidas del cielo boreal alcanzan gran altura sobre el horizonte, y la Vía Láctea cruza el firmamento en todo su esplendor, mostrando algunas de sus regiones más espectaculares, como el centro galáctico, visible hacia el sur. El evento astronómico más destacado de este verano es, sin duda, el eclipse total de Sol del 12 de agosto, que cruzará la Península de noroeste a este hacia el final de la tarde. Durante casi dos minutos en algunas regiones, la Luna cubrirá completamente el disco solar y permitirá contemplar fenómenos tan espectaculares como la corona solar o el oscurecimiento repentino del cielo en pleno día. Este eclipse total supondrá una ocasión excepcional para disfrutar de uno de los fenómenos astronómicos más fascinantes que pueden observarse desde la Tierra, y que lleva sin verse desde la Península más de un siglo. Este será el primero de los tres eclipses solares que serán visibles en España en los próximos años: el 2 de agosto de 2027 podremos observar otro eclipse total de Sol y el 26 de enero de 2028, un eclipse anular de Sol. Para todos estos eclipses es imprescindible utilizar métodos de observación seguros, como gafas de eclipse, filtros solares homologados o métodos de proyección indirecta, ya que mirar directamente al Sol sin protección adecuada puede causar daños oculares graves e irreversibles.
Tras la puesta de sol, desde algunos lugares aún con el Sol eclipsado, esa misma noche tendrá lugar la lluvia de meteoros de las Perseidas, que este año presentará unas condiciones de observación especialmente favorables gracias a la ausencia de la Luna, que estará en su fase nueva. El máximo de actividad de esta lluvia se espera durante la noche del 12 al 13 de agosto, especialmente de madrugada, aunque en las noches cercanas también podrán observarse numerosos meteoros. Estas «estrellas fugaces» son en realidad pequeñas rocas desprendidas del cometa Swift-Tuttle que, al entrar en contacto con la atmósfera terrestre a gran velocidad, se calientan y se desintegran, produciendo el característico destello luminoso que observamos en el cielo nocturno. Popularmente, las Perseidas reciben el nombre de «lágrimas de San Lorenzo», ya que su periodo de máxima actividad coincide próximo a la festividad de este santo, celebrado el 10 de agosto.

La de las Perseidas no será la única lluvia de estrellas de este verano. Como cada año, unos días antes, tendremos la lluvia de las delta Acuáridas, activa entre mediados de julio y finales de agosto. Su máximo se espera en torno al 30 de julio, aunque esta lluvia suele presentar un pico de actividad amplio, por lo que tanto la noche del 30 al 31 como la siguiente podrán ofrecer oportunidades para observar algunos meteoros. Sin embargo, las condiciones de observación este 2026 serán muy desfavorables, ya que la Luna habrá pasado la fase llena apenas un día antes y mostrará una iluminación superior al 99 %, aportando una intensa luminosidad al cielo nocturno. Además, nuestro satélite se situará muy próximo a la constelación de Acuario, de la que reciben su nombre las delta Acuáridas, ya que es la región del cielo de donde parecen surgir los meteoros.

Durante el verano, los días continúan siendo especialmente largos en el hemisferio norte. En Madrid, por ejemplo, el 15 de julio de 2026 el Sol sale a las 6:57 y se pone hacia las 21:44 (hora peninsular española), lo que supone en torno a 15 horas de luz diurna. Un mes después, el 15 de agosto, el amanecer se retrasa hasta las 7:26 y la puesta de sol ocurre a las 21:12, reduciéndose la duración del día a algo menos de 14 horas. Además, en el periodo estival, la Tierra alcanza el afelio el 6 de julio, es decir, el punto de su órbita en el que se encuentra más alejada del Sol.

Aunque la órbita terrestre es casi circular, presenta una ligera excentricidad que hace que la distancia varíe a lo largo del año. En el afelio, nuestro planeta se sitúa a unos 152 millones de kilómetros del Sol, alrededor de un 3 % más lejos que en el mes de enero. Sin embargo, esta variación no es responsable de las estaciones: estas dependen exclusivamente de la inclinación del eje de rotación terrestre, que determina la distinta incidencia de la luz solar sobre cada hemisferio a lo largo del año.
Los amaneceres de julio y agosto están protagonizados por nuestro vecino Marte y el gigante Saturno. Marte es visible hacia el final de la madrugada y durante el alba, a poca altura sobre el horizonte este. A comienzos de julio aparece poco antes de que empiece a clarear, aunque irá adelantando progresivamente su salida y, a finales de mes ya asomará una hora y media antes del amanecer. Brilla con magnitud 1,3 en la constelación de Tauro y, alrededor del 11 de julio, podrá verse muy cerca de la brillante Aldebarán y también en conjunción con una fina Luna menguante. Una estampa similar se repetirá un mes después, el día 9 de agosto. En agosto irá ganando protagonismo en el cielo matutino, apareciendo bien entrada la madrugada, mientras se desplaza desde la zona oriental de Tauro hacia la mitad occidental de Géminis.
Por su parte, Saturno será visible en julio de madrugada y hasta la salida del sol, con una magnitud de 0,6 en la constelación de Piscis. A principios de mes su salida coincide con la medianoche, pero cada día adelanta su aparición. Los días 7 y 8 de julio, el señor de los anillos estará en conjunción con una Luna en fase menguante. Hacia finales de julio permanecerá prácticamente estacionario en el cielo, iniciando su movimiento retrógrado. En agosto seguirá adelantando su salida y terminará siendo visible durante toda la noche. A principios de mes, el día 4 de agosto, la Luna gibosa menguante se acercará a Saturno y volverá a visitarlo el día 31 de agosto, en su camino a la fase llena.


Hacia finales de julio, el pequeño Mercurio se une también a esta estampa matutina, junto con Marte y Saturno. Los últimos días del mes podrá observarse muy bajo sobre el horizonte este, minutos antes de la salida del Sol. Continuará siendo visible la primera mitad de agosto, siendo el mejor momento para observarlo alrededor de los días 4 y 5 de agosto, cuando alcanzará unos 7° de altura sobre el horizonte. Una finísima Luna menguante acompañará a Mercurio el día 11 de agosto.

En los anocheceres, sin embargo, Venus será el gran protagonista, siendo visible hacia el oeste hasta poco después del inicio de la noche. Con el paso de los días irá perdiendo altura sobre el horizonte, aunque también irá ganando brillo. Durante el mes de julio atravesará la constelación de Leo y en agosto continuará su avance por la vecina Virgo, acercándose progresivamente a la brillante Espiga. Destacan además sus encuentros con la Luna: el día 17 de julio, el lucero vespertino estará en conjunción con el fino creciente lunar, tras pasar muy cerca de Régulo el día de antes, mientras que un mes más tarde, los días 15 y 16 de agosto, la estampa será similar, de nuevo con el fino creciente lunar, pero esta vez cerca de Espiga.

Agosto termina con otro eclipse, esta vez de Luna. Se trata de un eclipse parcial que podrá observarse durante la noche del 28 de agosto, cuando la Luna se adentre parcialmente en la sombra de la Tierra. A simple vista se apreciará cómo una parte del disco lunar se oscurece progresivamente hasta llegar al máximo, que ocurrirá a las 06:12, hora peninsular española. Dependiendo de la zona de observación, la Luna se ocultará antes de que finalice la fase de parcialidad (centro y este peninsular, islas Baleares y Melilla) o el eclipse podrá verse en su totalidad (resto de la península, islas Canarias y Ceuta). Para su observación, no es necesario ningún tipo de protección visual, a diferencia de los eclipses solares.

Texto e imágenes: Observatorio Astronómico Nacional-IGN, https://astronomia.ign.es






