XMM-Newton, 20 años observando el universo más violento

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Figura 1. Impresión artística de XMM-NEWTON en su órbita alrededor de la Tierra. (ESA/D. Ducros)

El 10 de diciembre de 1999, a las 14:32 GMT, un cohete Ariane 5 despegó de la plataforma de lanzamiento de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Kourou (Guayana Francesa). En su interior se encontraba el observatorio de rayos X XMM-Newton, la segunda piedra angular en el programa Horizon 2000 de la ESA (Figura 1). Su objetivo: investigar los fenómenos más extremos del universo con una sensibilidad sin precedentes. Los rayos X, fotones de altas energías situados en el espectro electromagnético más allá del ultravioleta, son absorbidos muy eficientemente por la atmósfera (afortunadamente para los seres vivos que pueblan la Tierra), por lo que su observación solo puede llevarse a cabo desde el espacio.

Con un peso de cuatro toneladas y casi diez metros de longitud, XMM-Newton es el mayor satélite jamás lanzado por la Agencia Espacial Europea. Su órbita es una elipse muy excéntrica, con una altitud en el perigeo de 6000 km mientras que el apogeo se da a 115 000 km de distancia. De esta forma se maximiza el tiempo útil de observación continua hasta casi 42 horas de las 48 de su periodo orbital. En todo momento XMM-Newton se encuentra en contacto con la Tierra mediante varias antenas a través de las cuales se le pueden mandar telecomandos y recibir telemetría y los datos científicos.