VENUS EN SEPTIEMBRE

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El planeta Venus y su recorrido en el cielo a lo largo de septiembre. (Cortesía Antonio Bernal)

Lo único que se puede ver en Venus con un telescopio óptico normal de los que utilizan los aficionados, es la fase. El planeta está cubierto por una capa de nubes tan espesa que es imposible mirar hacia la superficie, a menos que se haga con técnicas diferentes, como la del radar. Las fases fueron descubiertas por Galileo, quien las describió con una frase alusiva a la mitología: La madre de los amores emula las caras de Cintia. Se refiere a Venus, diosa del amor y a Cynthia que era la misma Artemisa, diosa de la Luna. Las fases van cambiando desde Venus Nuevo, pasando por Creciente, llegando a la fase de Lleno, luego Menguante, y cerrando por fin el ciclo otra vez en fase de Nuevo. Pero hay una diferencia notable con las fases de la Luna: a medida que cambia de fase, el planeta cambia también el tamaño con el que lo vemos desde la Tierra, siendo mucho más grande cuando se acerca a Nuevo. Es consecuencia de que el planeta vecino no gira alrededor de la Tierra, sino del Sol, de manera que unas veces está muy cerca de nosotros, y otras, muy alejado. Pues bien, las fases no son tan fáciles de observar como pareciera porque el brillo del planeta deslumbra al observador. Pero septiembre nos presenta una oportunidad de seguir el tamaño y la forma empezando en el día 1 en el que estará muy cerca de la estrella Spica y terminando el 30, más hacia el este, convertido en un cuerno grande y delgado, como se puede ver en la imagen. En la vecina constelación de Libra estará Júpiter, que tiene sus encantos propios, pero no el de mostrarnos las formas coquetas con las que nos hechiza la diosa del amor.