Scorpius y Sagittarius

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Scorpius y Sagittarius
Constelación de Scorpius con los objetos nombrados en el texto, todos visibles con pequeños instrumentos. Obsérvese a la izquierda la constelación de Sagittarius (Sagitario). (Dibujo: Pedro Arranz)

APUNTES ASTRONÓMICOS

La estrecha y alargada constelación de Scorpius es la tercera más pequeña de todas las del Zodíaco. La encontraremos siempre mirando al horizonte sur, aunque desde latitudes peninsulares se eleva muy poco, de modo que su presencia en el cielo dura escasas horas. No tendremos dificultad en reconocerla pues la típica figura con la que suelen dibujarse o enlazarse sus estrellas más destacadas tiene forma de una letra «S» mayúscula, que recuerda la cabeza, cuerpo y cola de un escorpión con su temible aguijón.

Sagittarius es la sexta constelación más grande de las del Zodíaco y la podemos ver mirando al horizonte sur, incrustada en la Vía Láctea, esa densa franja blanquecina saturada de estrellas que en la estación veraniega corona todo el cielo de sur a norte. Precisamente, en la dirección de Sagitario se encuentra la región central de la galaxia que habitamos y cuando dirigimos nuestra mirada a esta constelación, estamos mirando hacia el núcleo de nuestra Galaxia. Por eso, la Vía Láctea alcanza allí, en la zona de Sagitario, su mayor brillo y densidad.

SABÍAS QUE…

La constelación de Sagitario es de origen mesopotámico y estaba asociada a PA.BIL.SAG, dios de personalidad y características inciertas y que se le consideraba hijo de Enlil, dios supremo del panteón sumerio. Se le representaba como un centauro, con un arco y una flecha, y a veces, con cola de escorpión. Más tarde entraría a formar parte de la tradición griega, provocando cierta confusión entre los dos centauros del cielo.
Los escritores griegos reconocieron inicialmente en la constelación a un arquero que ascendía por la bóveda celeste con un arco pero sin concretar su identidad mitológica. Sin embargo, poco a poco debió de crecer entre hálos interesados en la mitología de las constelaciones cierta polémica acerca de quién era ese personaje porque, como recoge Eratóstenes, algunos pensaban que se trataba de un centauro que caminaba sobre cuatro patas y otros, un arquero que caminaba sobre dos, con una cola como los sátiros y disparando con un arco.

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