Proyecto Eratóstenes

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Escolares y profesores del IES «El Pomar» de Jerez de los Caballeros (Badajoz), el 20 de marzo, ante el gnomon con el que realizaron la medición. (Imagen cortesía del autor)

Un proyecto educativo innovador realizado por escolares de ambos hemisferios, rememorando la primera medición de las dimensiones terrestres.

Desde pequeños nos explicaban nuestros maestros que cuando se pierde de vista el casco de un barco en el mar, al alejarse en el horizonte, ello evidencia que la Tierra posee una forma curva. En nuestros días las fotografías tomadas desde el espacio nos muestran la sensacional imagen de nuestro planeta como una gran esfera. Además, ¿cómo no suponer que teniendo la Luna una forma curva, la Tierra no habría de ser similar, aunque pudiera tener diferente tamaño? Es bien seguro que muchas personas desde los tiempos más remotos se plantearon similares cuestiones. En el antiguo Egipto, Mesopotamia o la antigua Grecia diversos personajes de renombre lo hicieron. Fue el caso del filósofo y matemático Pitágoras de Samos (570-490 a.C.), quien dedujo la redondez de la Tierra, al observar cómo durante los eclipses la sombra de la Tierra se proyectaba sobre la superficie lunar. Logró establecer un argumento matemático, partiendo del hecho demostrable de la inexistencia de ángulos en los rebordes de la sombra terrestre sobre la Luna, por lo que se podría concluir que, al ser la esfera el único cuerpo geométrico capaz de proyectar una sombra sin ángulos, la Tierra tendría una forma esférica. Si fuera plana resultaría evidente la existencia de ángulos en dicha sombra.

Genaro González Carballo

Artículo completo en la revista de octubre de 2023.