PETeR, robots que miran al cielo

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Astronomía mayo 2019
Logotipo del proyecto PETeR. (IAC)

En la cumbre de la isla canaria de La Palma habita un grupo muy singular de gigantes. Llegados desde diferentes lugares del mundo, todos se han ido instalando al borde de la Caldera de Taburiente en busca de un lugar privilegiado para saciar su hambre, hambre de estrellas y de planetas, de asteroides y de cometas, de nebulosas y de galaxias.

No es de extrañar que estos titanes hayan elegido el Observatorio del Roque de los Muchachos (ORM) para alimentarse de la luz de los objetos celestes. La excepcional calidad del cielo de Canarias para la observación astronómica, unida a una pionera «Ley del Cielo» que protege esas condiciones naturales desde hace treinta años, sitúan a estas islas entre los tres mejores sitios del planeta para la observación del universo.

Uno de estos gigantes es el Telescopio Liverpool, que con su ojo de dos metros en forma de espejo monolítico colector de luz es uno de los telescopios robóticos más grandes y avanzados del mundo.