El año de Marte

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La región marciana de Deuteronilus Mensae, fotografiada por la sonda europea Mars Express en febrero de 2018, a una resolución de 13 m/píxel. (ESA/DLR/FU Berlín)

Este 2020 que comienza tenemos otra ventana de lanzamiento óptima para enviar sondas espaciales hacia el planeta rojo. Cada dos años aproximadamente, la geometría orbital de la Tierra y Marte hace que los tiempos de vuelo hacia este mundo sean lo más reducidos posible, y este es un factor del que las diferentes agencias espaciales sacan buen provecho desde ya hace décadas. En esta ocasión, tendremos nada menos que cuatro misiones previstas, tres de las cuales, además, incluyen sus respectivos rover de superficie.

La NASA lanzará Mars2020 –con un pequeño helicóptero de prueba a bordo–, un rover «gemelo» de Curiosity (y cuyo nombre definitivo está a punto de conocerse tras un concurso entre los escolares de EE. UU.); la ESA europea y la Roscosmos rusa tendrán el ambicioso rover Rosalind Franklin; China entra en liza a lo grande con un orbitador y un rover en la misión Huoxing 1; y el cuarto explorador marciano será un orbitador de los Emiratos Árabes Unidos llamado Al Amal, la primera nación árabe que colocará una sonda alrededor de Marte.

Todos estos vehículos despegarán hacia el verano, para llegar al planeta vecino a principios de 2021. Con objetivos científicos claramente astrobiológicos en las misiones europeas y estadounidenses, en el caso del rover de la NASA incluso irá recogiendo y almacenando muestras de terreno con el fin de que una futura misión las recoja para traerlas de vuelta a la Tierra a lo largo de la década que está a punto de empezar.

Esperemos que todas estas naves sean lanzadas con éxito y tengan un tranquilo vuelo interplanetario. Una nueva armada terrestre de exploración estará en breve en camino. Trátalas bien, Marte.