Engañosamente plácida

479
Astronomia_Blog_enero_2020
Imagen de la galaxia NGC 5468 tomada por la cámara WFC3 del Telescopio Espacial Hubble a comienzos del pasado mes de diciembre. (ESA/Hubble & NASA, W. Li et al. Agradecimientos: Judy Schmidt –Geckzilla–)

Uno de los fenómenos más espectaculares y emocionantes del universo ocurre al morir cierto tipo de estrellas. Explosionan de forma catastrófica en un proceso denominado supernova. Principalmente, ocurren de dos clases: una estrella muy masiva que agota su combustible y llega al final de su vida, se hace inestable y colapsa sobre sí misma para explosionar de forma violenta; o una estrella enana blanca que orbita a una pareja estelar de mayor masa y de la que extrae material hasta llegar a un límite, provocando la aparición de la fusión nuclear incontrolada y produciéndose la explosión. Los dos tipos de supernova generan un objeto extremadamente brillante en el cielo que incluso rivaliza en intensidad con el brillo de toda la galaxia.

La galaxia de nuestra imagen, NGC 5468 es un tanto especial. En los últimos veinte años ha albergado cinco explosiones de supernovas de ambos tipos: SN 1999cp, SN 2002cr, SN2002ed, SN2005P y SN2018dfg. Además de estar a solo unos 130 millones de años luz de distancia, su orientación de frente relativa a nosotros la convierte en un laboratorio excepcional para observar estos procesos destructivos. Podemos observar a la perfección la estructura de dos brazos espirales principales que surgen de una pequeña barra central, con brazos secundarios que se van abriendo y perdiendo en el espacio. La galaxia, descubierta por William Herschel a finales del siglo XVIII, se encuentra en la constelación de Virgo.