EL CIELO DEL MES

Calendario astronómico de julio

– Día 4: afelio (máxima distancia Tierra-Sol).
– Día 5: plenilunio y eclipse penumbral de Luna (casi imperceptible).
– Día 6: la Luna entre Júpiter y Saturno.
– Días 11 y 12: la Luna visita a Marte.
– Día 17: la Luna junto a Venus.
– Día 29: máximo de la lluvia de las delta Acuáridas.

Y también este mes…

– Júpiter y Saturno visibles toda la noche, seguidos por Marte.
– Venus, protagonista del amanecer.
– El Triángulo del Verano.

El día 4 de julio a las 13:35 hora peninsular española se produce el máximo alejamiento anual de la Tierra respecto al Sol. Aunque se parezca mucho a un círculo, la órbita de la Tierra es en realidad una elipse, y el 4 de julio la Tierra se sitúa en el punto más alejado del centro: estaremos a 152,1 millones de kilómetros del Sol. A este punto de la órbita se lo conoce técnicamente como «afelio». A pesar de encontrarnos algo más alejados del Sol, en el hemisferio norte estamos en pleno verano, al mismo tiempo que en el hemisferio sur es invierno; esto se debe a que el hemisferio norte está inclinado hacia el Sol en esta época del año y la incidencia de la radiación solar es mayor. En la península ibérica, a mediados de julio tenemos casi 15 horas de luz: el sol sale hacia las 7:00 y se pone algo antes de las 22:00 (hora peninsular española).

el cielo del mes

Un día después del afelio, el 5 de julio, tendremos Luna llena y esta cruzará, además, la parte más tenue de la sombra de la Tierra: la penumbra. Este eclipse penumbral de Luna alcanza su máximo a las 6:31 hora peninsular española, por lo que ocurre ya en pleno amanecer. Aún y todo, incluso desde regiones donde el alba no impide observar el eclipse (como Canarias o América), el oscurecimiento será muy difícil de apreciar a simple vista porque la penumbra, ya de por sí difícil de distinguir, en esta ocasión solo cubre una pequeña parte hacia el norte de la Luna.

Los planetas Júpiter y Saturno forman un tándem en la constelación de Sagitario, justo debajo del Triángulo del Verano, y son visibles toda la noche. Ambos planetas alcanzan el mayor brillo de todo el año, siendo Júpiter el más brillante de los dos. El día 6 de julio, la Luna casi llena formará un hermoso triángulo con estos dos planetas. Por detrás les sigue Marte, el planeta rojo, que se asoma por el horizonte este poco antes de medianoche y es visible hasta el amanecer. Tiene un brillo intermedio entre el de Júpiter y Saturno. El día 12, la Luna en cuarto menguante visitará a Marte.

Venus se afianza este mes en su rol de «lucero matutino», con un brillo superior al de cualquiera de los otros planetas. Venus va alcanzando altura respecto al alba día a día, lo que hace más fácil observarlo según avanza el mes. El día 17 de julio, una fina Luna menguante pasará muy cerca de Venus, ofreciendo un bello espectáculo para los madrugadores. Mercurio solo es visible la segunda mitad del mes, mirando hacia el este al amanecer; alcanza la máxima separación del Sol el día 22 de julio.

A finales de julio tiene lugar la lluvia de meteoros de las delta Acuáridas, que alcanzan su máxima actividad la noche del 29 al 30 de julio. La segunda mitad de la noche es más favorable para observar estas estrellas fugaces, cuando la constelación de Acuario alcanza
altura sobre el horizonte y la Luna ya se ha ocultado.

el cielo del mes

El Triángulo del Verano es una de las agrupaciones de estrellas más características del cielo estival, y es fácil de identificar incluso desde ciudades con fuerte contaminación lumínica. Se trata de un triángulo imaginario que conecta tres de las estrellas más brillantes que son visibles durante esta estación en el hemisferio norte: Deneb del Cisne, Vega de la Lira y Altair del Águila. Esta última, en el extremo sur del triángulo, puede ayudar a localizar Júpiter y Saturno, como si de una flecha se tratara. El Triángulo del Verano no es una constelación, sino un asterismo. Si bien es cierto que las constelaciones son agrupaciones arbitrarias de estrellas, la Unión Astronómica Internacional reconoce 88 constelaciones oficiales que cubren la totalidad del cielo. Los asterismos, en cambio, pueden destacar parte de una constelación (como el «carro» de la Osa Mayor) o conectar estrellas de distintas constelaciones, como es el caso del Triángulo del Verano. ¡Disfrutad del cielo este mes!

 

Texto e imágenes:  Observatorio Astronómico Nacional-IGN, https://astronomia.ign.es