EL CIELO DEL MES DE JUNIO

Calendario astronómico de junio:

  • Día 1 al amanecer: conjunción de la Luna con Júpiter.
  • Día 2: la Luna en cuarto menguante.
  • Día 10: Luna nueva y eclipse anular de Sol (parcial desde España).
  • Días 12 y 13 al anochecer: conjunción de la Luna con Venus y Marte.
  • Día 18: la Luna en cuarto creciente.
  • Día 21: comienza el verano en el hemisferio norte (invierno en el sur).
  • Día 24: plenilunio.
  • Días 27-29 al amanecer: conjunción de la Luna con Saturno y Júpiter.

Y también este mes…

–  Osa Mayor, Osa Menor, Draco y Hércules.

 

Llega el mes con los días más largos del año en el hemisferio norte. El día 21 de junio a las 5:32 hora peninsular española cambiaremos de estación, dando comienzo el verano en el hemisferio norte (invierno en el sur). El momento que marca el cambio de estación es el solsticio, el día en que el Sol alcanza su máxima altura en el cielo en nuestro hemisferio. En Madrid, el 15 de junio el Sol sale a las 6:44 y se pone a las 21:47, dando un total de 15 horas de luz.

Este mes se abre con la Luna en fase menguante, reduciéndose hasta desaparecer como Luna nueva el día 10. En ese momento, precisamente, se producirá una alineación entre el Sol y la Luna, dando lugar a un eclipse anular de Sol. Esto quiere decir que la Luna no llega a tapar por completo el disco solar, ya que se encuentra hacia el punto más alejado de su órbita alrededor de la Tierra; así, su tamaño aparente es ligeramente inferior al del Sol y forma un anillo. La fase anular del eclipse será visible desde el norte de Canadá hasta el noreste de Rusia, pasando por Groenlandia. Desde España, el eclipse podrá apreciarse como parcial, siendo mayor la fracción oscurecida del disco solar hacia el noroeste de la Península (y será casi imperceptible desde el sur peninsular y Canarias).

 

Mirando hacia el oeste tras la puesta de Sol, destaca el planeta Venus con el rol de «lucero vespertino». Se muestra muy brillante y a no mucha altura sobre el horizonte cuando empieza a oscurecer. El día 11, si miramos atentamente hacia el horizonte inmediatamente después de la puesta de Sol, quizá podamos vislumbrar una finísima Luna creciente: es la misma que la víspera habrá eclipsado al Sol y que ya empieza a crecer de nuevo. Un día después, el 12 de junio, la fina Luna creciente, ya más fácil de observar, estará situada sobre Venus y formarán un dúo muy fotogénico hacia el oeste.

Elevando la vista algo más sobre el horizonte oeste podremos encontrar Marte, aunque con brillo ya muy escaso. A principios de mes estará situado en la constelación de Géminis, cerca de la estrella Pólux; según avanza el mes, se irá desplazando hacia la constelación de Cáncer. El día 13 la Luna creciente se situará muy cerca del planeta rojo, lo que nos puede ayudar a localizarlo. A finales de mes, Marte solo será visible durante el crepúsculo, ya que se oculta tras el horizonte poco después de la puesta de Sol.

Por su parte, Júpiter y Saturno siguen situados en Acuario y Capricornio, respectivamente, al igual que el mes pasado. A comienzos de mes, los dos gigantes gaseosos son visibles de madrugada, alcanzando cierta altura sobre el horizonte al amanecer. Según avanza el mes, irán adelantando su hora de salida, siendo visibles durante la práctica totalidad de la noche a finales de mes: podremos verlos salir sobre el horizonte este al comienzo de la noche oscura y estarán altos sobre el horizonte sur al amanecer. El mes se abre con la Luna menguante junto a Júpiter el día 1. Además, entre los días 27 y 29 la Luna menguante se situará cerca de ambos planetas.

Las noches de verano son ideales para dejarnos llevar por la magia del cielo y aprender a identificar algunas constelaciones. En el hemisferio norte, la más famosa de todas quizá sea la Osa Mayor, que nos permite además localizar el norte. Muchos la visualizamos como un carro o un cazo y, prolongando el segmento derecho del cazo, podemos encontrar la estrella polar. La estrella polar está situada en la Osa Menor, que parece formar un carro o cazo similar al de la Osa Mayor, pero más pequeño y girado respecto a aquella. Entre las dos se despliega el ondulante cuerpo del Dragón, con su cabeza apuntando hacia la constelación de Hércules. Pero volvamos a la Osa Mayor, que atesora algunas sorpresas. Centrándonos en las tres estrellas de la cola (el mango del cazo o carro), si tenemos una buena vista podremos distinguir que la estrella central es, en realidad, una estrella doble: Mizar y Alcor. La separación entre ellas no es grande, por lo que en la Antigüedad se utilizaba como una prueba de agudeza visual; llegó a ser un requisito para seleccionar a los arqueros de los ejércitos árabes. Pero la cosa no termina aquí, ya que resulta que Mizar está formada, al mismo tiempo, por dos estrellas que giran entre sí y que pueden separarse con un modesto telescopio. Por si fuera poco, la astrofísica moderna ha demostrado que, cada una de estas dos estrellas (Mizar A y Mizar B) son, a su vez, estrellas dobles, y lo mismo ocurre con Alcor. En definitiva, las apariencias engañan y, donde muchos creemos ver una sola estrella, estamos en realidad captando la luz de… ¡seis estrellas!

¡Disfrutad del cielo este mes!

 

Texto e imágenes:  Observatorio Astronómico Nacional-IGN, https://astronomia.ign.es