EL CIELO DEL MES DE JUNIO

Calendario astronómico de junio:

  • Día 7: la Luna en cuarto creciente.
  • Día 14: plenilunio.
  • Días 18-19 al amanecer: conjunción de la Luna con Saturno.
  • Día 21: la Luna en cuarto menguante junto a Júpiter; comienza el verano en el hemisferio norte (invierno en el sur).
  • Día 22 al amanecer: la Luna entre Marte y Júpiter.
  • Día 26 al amanecer: conjunción de la Luna con Venus.
  • Día 27 al amanecer: conjunción de la Luna con Mercurio.
  • Día 29: Luna nueva.

Y también este mes…

  • El Triángulo del Verano.

Llega el verano al hemisferio norte, con sus noches cálidas que invitan a observar el cielo. En Madrid, el 15 de junio el Sol sale a las 6:44 y se pone a las 21:47, dando un total de 15 horas de luz. El día 21 de junio a las 11:14, hora peninsular española, cambiaremos de estación, dando comienzo el verano en el hemisferio norte (invierno en el sur). El momento que marca el cambio de estación es el solsticio de verano, cuando el Sol alcanza su máxima altura en el cielo en nuestro hemisferio. Este mes comienza coordinado con el ciclo lunar. La Luna nueva habrá tenido lugar el día 30 de mayo, de forma que los primeros días de junio veremos la Luna cada vez más alta sobre el horizonte oeste al anochecer al mismo tiempo que aumenta su fracción iluminada. El día 14 tendremos Luna llena y, durante la segunda mitad del mes, veremos cómo va menguando y aparece cada vez más tarde sobre el horizonte este, dando lugar a fotogénicas conjunciones con los planetas que dominan el cielo al amanecer.

Llevamos varios meses acostumbrados a ver cuatro planetas al amanecer: Venus, Júpiter, Marte y Saturno. Pues bien, este mes de junio se suma a esta gran fiesta planetaria Mercurio, el planeta más pequeño e interno del Sistema Solar. Como consecuencia de su órbita, el huidizo Mercurio nunca se separa mucho del Sol y por eso es difícil apreciarlo. En este caso, los mejores días para verlo serán los de la semana del 20 de junio, cuando alcanza una mayor altura sobre el horizonte. Aun y todo, para poder ver Mercurio será imprescindible tener una visión totalmente despejada hacia el este, sin colinas u otros obstáculos.

Por si fuera poco, hay otros dos planetas del Sistema Solar que, a pesar de no ser visibles a simple vista, durante este mes se encuentran también situados sobre el horizonte sureste al amanecer. Se trata de Urano y Neptuno, los dos gigantes gaseosos que están más alejados del Sol. Urano, descubierto por William Herschel en 1781, es el más brillante de los dos y es relativamente fácil observarlo con prismáticos o con un pequeño telescopio. Neptuno es casi dos magnitudes más débil, lo que hace que sea difícil verlo con prismáticos y es más recomendable utilizar un telescopio para localizarlo. Este mes de junio se da, por lo tanto, una circunstancia muy especial: todos los planetas del Sistema Solar se encuentran acumulados hacia el este-sureste al amanecer, justamente por delante del Sol en la eclíptica.

Durante la segunda mitad del mes, la Luna recorrerá la eclíptica y será visible antes del amanecer, pasando junto a cada uno de los planetas que hemos mencionado, lo que nos puede ayudar a identificarlos. En su movimiento orbital alrededor de la Tierra, la Luna primero se situará junto a Saturno, entre las constelaciones de Capricornio y Acuario, los días 18 y 19. El día 21, coincidiendo con la fase de cuarto menguante, estará a la derecha de Júpiter, con el semicírculo iluminado apuntando hacia el gigante gaseoso. Al día siguiente, la Luna estará a medio camino entre Júpiter y Marte, que presenta un brillo mucho menor. El día 26, la fina Luna menguante estará situada justo encima de Venus y debajo de las Pléyades. Finalmente, antes de desaparecer del amanecer, si tenemos una vista totalmente despejada hacia el este podremos ver una finísima Luna menguante situada sobre Mercurio el día 27.

El anochecer se ha quedado sin planetas, pero podemos disfrutar de las estrellas. Tras ponerse el Sol, las estrellas más brillantes son las primeras en hacer su aparición en el cielo. Se atribuye a Hiparco de Nicea la invención del sistema de magnitudes que aún hoy utilizamos en astronomía, de tal forma que las primeras estrellas en aparecer (las más brillantes) se clasifican como magnitud 1, las segundas en aparecer corresponden a magnitud 2 y así sucesivamente. Como la respuesta del ojo humano es logarítmica, el sistema de magnitudes adopta también esta forma, por lo que duplicar la magnitud no implica reducir el brillo a la mitad (un cambio de 5 magnitudes conlleva una diferencia en brillo de un factor 100). En el hemisferio norte, las brillantes estrellas del Triángulo del Verano destacan incluso desde las grandes ciudades y se encuentran entre las primeras que hacen su aparición en el firmamento. Se trata de un asterismo formado por estrellas de varias constelaciones: Vega de la Lira, Altair del Águila y Deneb del Cisne. Al principio del verano, el Triángulo está situado sobre el horizonte este al ponerse el Sol y va ganando altura al avanzar las horas: podemos utilizarlo como una especie de reloj astronómico estival.

¡Disfrutad del cielo este mes!

 

Texto e imágenes:  Observatorio Astronómico Nacional-IGN, https://astronomia.ign.es