EL CIELO DEL MES DE JULIO-AGOSTO DE 2024

 

Calendario astronómico de julio de 2024

– Días 1-3 al amanecer: conjunciones de la Luna con Marte, Urano y Júpiter.

– Día 5: afelio (máxima separación Tierra-Sol).

– Día 6: Luna nueva.

– Día 7 al anochecer: conjunción de la Luna con Mercurio.

– Día 14: la Luna en cuarto creciente.

– Día 21: plenilunio.

– Días 24-25 al amanecer: conjunción de la Luna con Saturno.

– Día 28: la Luna en cuarto menguante.

– Días 29-31 al amanecer: conjunciones de la Luna con Urano, Marte y Júpiter.

– Noche del 30 al 31: máximo de las delta Acuáridas.

Calendario astronómico de agosto de 2024

– Día 4: Luna nueva.

– Día 7 al anochecer: conjunción de la Luna con Mercurio.

– Día 12: la Luna en cuarto creciente.

– Noche del 12 al 13: máximo de las Perseidas.

– Días 14 al amanecer: conjunción de Marte y Júpiter.

– Día 19: plenilunio.

– Día 21: ocultación de Saturno por la Luna.

– Día 26: la Luna en cuarto menguante.

– Días 26-28 al amanecer: conjunciones de la Luna con Urano, Marte y Júpiter.

Y también estos meses…

–  La Vía Láctea y el Triángulo del Verano.

Estamos en pleno verano en el hemisferio norte, con noches cálidas en las que poder disfrutar del cielo estrellado. Para aquellas personas que vivan en zonas rurales o que se escapen de las grandes ciudades durante las vacaciones estivales, la Vía Láctea es todo un referente nocturno en esta época del año. Esa mancha lechosa que cruza el cielo de lado a lado es la manifestación directa del disco aplanado de nuestra propia galaxia, en el que nos encontramos embebidos; unos simples prismáticos nos permiten entrever que, en realidad, esa extensión difusa está formada por una infinidad de estrellas.

En agosto podremos disfrutar de la lluvia de meteoros más famosa del año, las Perseidas, que alcanzan su máxima actividad en torno al 12 de agosto. Al comienzo de la noche, la Luna en cuarto creciente dificultará la observación de las estrellas fugaces más débiles. Por eso, este año es especialmente recomendable esperar a que la Luna se haya puesto y observar las perseidas de madrugada para poder así observar un número mayor de estrellas fugaces. Precisamente de madrugada es cuando el radiante, el punto desde donde parecen surgir los meteoros, situado en la constelación de Perseo, alcanza una mayor altura sobre el horizonte; esto contribuye a que tengamos una tasa de meteoros más elevada. Aunque es posible ver estrellas fugaces de esta lluvia desde finales de julio hasta bien avanzado agosto, esperamos que la actividad más intensa se concentre durante las noches del 11 al 12 y del 12 al 13 de agosto. Estas cautivadoras estrellas fugaces son, en realidad, minúsculos fragmentos del cometa Swift-Tuttle, que se queman al entrar en la atmósfera terrestre. También son conocidas como «lágrimas de San Lorenzo», por la proximidad del máximo a esa festividad.

Entre mediados de julio y la tercera semana de agosto también es posible captar alguna estrella fugaz de la lluvia de las delta Acuáridas. Este año, esperamos que el máximo de actividad ocurra la noche del 30 al 31 de julio, aunque la siguiente noche podría ser igual de buena para observar esta lluvia. Las delta Acuáridas presentan una mayor actividad cuanto más al sur nos situemos. La Luna se encuentra en fase menguante avanzada durante las noches del máximo, por lo que no será un obstáculo para observar los meteoros. Estas estrellas fugaces parecen surgir de un punto situado en la constelación de Acuario, junto a la estrella delta, de donde toman su nombre. Esto las distingue de las Perseidas, que surgen de un punto más septentrional, en la constelación de Perseo. Como es habitual, los cielos oscuros nos permitirán ver un mayor número de meteoros.

En Madrid, el 15 de julio el Sol sale a las 6:58 y se pone a las 21:44, hora peninsular española, proporcionando unas 15 horas de luz. Un mes después, el 15 de agosto, el Sol sale a las 7:26 y se pone a las 21:12, hora peninsular española, dando lugar a casi 14 horas de luz. El día 5 de julio a las 7:06, hora peninsular española, sucede el «afelio», que es el punto de máximo alejamiento de la Tierra respecto al Sol. Como la órbita de la Tierra alrededor del Sol es una elipse (aunque se parece mucho a un círculo), la distancia al Sol varía ligeramente a lo largo del año. El 5 de julio la Tierra se sitúa a 152,1 millones de kilómetros del Sol, lo que supone una distancia un 3 % mayor que en enero. Aunque pueda parecer una paradoja, el afelio sucede en los meses más calurosos en el hemisferio norte; en realidad, la distancia al Sol no guarda relación alguna con las estaciones, que son consecuencia de la inclinación del eje de rotación de la Tierra respecto a la eclíptica.

Tras haber sido protagonista de los amaneceres durante la primera mitad del año, Venus comienza a ser visible sobre el horizonte oeste al anochecer. A comienzos de julio puede intuirse con dificultad durante el crepúsculo, aún a poca separación del Sol. Con el mes de julio más avanzado, y durante todo agosto, podemos identificar ya claramente Venus como el punto más brillante hacia el oeste inmediatamente después de la puesta de Sol. Según avanza la segunda mitad del año, el lucero vespertino irá ganando altura y brillo al anochecer.

Además, durante el mes de julio tendremos una de las mejores ocasiones del año para observar el huidizo planeta Mercurio. Aunque nunca se separa mucho del Sol, lo que hace difícil distinguirlo, Mercurio será visible sobre el horizonte oeste durante algunos minutos después de la puesta de Sol. El día 7 de julio al anochecer Mercurio estará muy cerca de la fina Luna creciente. Será ligeramente más fácil observarlo la segunda semana de julio, pero es imprescindible tener una vista despejada de árboles y edificios hacia el oeste.

Los amaneceres de este verano vienen rebosantes de planetas. Hacia el oeste podemos ver Saturno, que es visible durante la mayor parte de la noche al comenzar el verano. El 24 y 25 de julio, la Luna estará en conjunción con el gigante de los anillos. Un mes después, el 21 de agosto, los observadores de la península Ibérica y Canarias podrán ver que la Luna ocultará durante algo más de una hora a Saturno. El planeta se adentra por el limbo iluminado de nuestro satélite y emerge por el lado oscuro. La hora exacta de inmersión y emersión depende de nuestra localización geográfica.

Hacia el este al amanecer destaca Júpiter, muy brillante, y a una mayor elevación se sitúa Marte. Los días 1 y 3 de julio, la Luna menguante estará en conjunción con Marte y Júpiter, respectivamente. Tras completar una revolución alrededor de la Tierra, la Luna volverá a situarse junto a estos planetas los días 30 y 31 de julio. Durante julio y la primera mitad de agosto, la distancia entre Marte y Júpiter se irá reduciendo, y acabarán por encontrarse en el cielo el día 14 de agosto. Ese día, la separación entre ambos planetas será inferior a medio grado (el diámetro aparente de la Luna llena). El 26 de agosto, amaneceremos con la Luna en cuarto menguante situada junto al cúmulo de las Pléyades. Los dos días siguientes, 27 y 28 de agosto, la Luna estará en conjunción con Júpiter y Marte, que siguen próximos en el cielo. En las figuras 6, 7 y 9 se ha indicado también la posición del planeta Urano, visible con prismáticos en esta zona del cielo.

Texto e imágenes:  Observatorio Astronómico Nacional-IGN, https://astronomia.ign.es