EL CIELO DEL MES DE ENERO DE 2023

 

Calendario astronómico de enero:

  • Día 3 de enero al anochecer: conjunción de la Luna con Marte.
  • Noche 3-4 de enero: máximo de las cuadrántidas.
  • Día 4: perihelio (máxima proximidad al Sol).
  • Día 7: plenilunio.
  • Día 15: la Luna en cuarto menguante.
  • Días 19-20: conjunción de la Luna con Mercurio (poca altura sobre el horizonte).
  • Día 21: Luna nueva.
  • Días 23-30 al anochecer: conjunciones de la Luna con Venus, Saturno, Júpiter y Marte.
  • Día 28: la Luna en cuarto creciente.

El año 2023 comienza con días cortos en el hemisferio norte (y largos en el sur), acompañados por varios fenómenos astronómicos interesantes. En Madrid, el 15 de enero el Sol sale a las 8:36 y se pone a las 18:13, hora peninsular española, ofreciendo un total de algo más de 9 horas y media de luz al día. El día 4 de enero, la Tierra pasa por el perihelio, el punto de su órbita más próximo al Sol. Aunque pueda desafiar a la intuición, el momento de máxima proximidad al Sol es la época más fría en el hemisferio norte. Lo que ocurre es que la distancia entre la Tierra y el Sol en el perihelio es tan solo un 3 % menor que la distancia máxima entre nuestro planeta y el Sol (a primeros de julio). La separación entre la Tierra y el Sol varía bastante poco puesto que la órbita de nuestro planeta es aproximadamente circular. Las estaciones, sin embargo, se deben a la inclinación del eje de rotación de la Tierra respecto a su órbita, lo cual conlleva una menor elevación del Sol en invierno, con menos horas de luz y una radiación más débil.

Si miramos hacia el este tras la puesta de Sol, podremos reconocer un punto rojo brillante a una cierta altura sobre el horizonte: se trata de Marte, situado en la constelación de Tauro. A principios de mes presenta el máximo brillo de todo 2023 y, durante los próximos meses, irá haciéndose cada vez más débil según aumenta la distancia entre la Tierra y el planeta rojo. El día 3 de enero al anochecer, la Luna creciente gibosa visitará a Marte. Es un bello espectáculo del que podemos disfrutar a simple vista o con unos prismáticos.

Durante el comienzo del crepúsculo, si dirigimos nuestra mirada hacia el oeste, en la dirección opuesta a Marte, quizá podamos atisbar a Venus. Se presenta muy brillante, pero también a poca altura sobre el horizonte a comienzos del mes. Según pasan los días, Venus irá ganando altura y protagonismo en el anochecer con su enorme brillo. Por encima de Venus se sitúan Saturno y, más alto aún, Júpiter. Júpiter es claramente el más brillante de los dos, situado en la constelación de Piscis. Saturno, en cambio, se encuentra en Capricornio, y según avanza el mes irá desapareciendo cada vez antes tras el horizonte. A finales de enero, Venus ganará en altura a Saturno: ambos planetas se mostrarán muy próximos en el cielo el día 22, a menos de medio grado de separación, y a partir de esa fecha Venus se situará más alto que Saturno. Por si fuera poco, el día 23 de enero una fina Luna creciente se unirá a este festín planetario, situándose a poca distancia de Venus y Saturno.

En su movimiento periódico alrededor de la Tierra, la Luna se va desplazando día tras día por el cielo estrellado hacia el este. Tras visitar a Venus y Saturno, los días 25 y 26 de enero la Luna creciente se encontrará a un lado y otro de Júpiter, aunque guardando una distancia prudente respecto al planeta gigante gaseoso. Por último, para cerrar el mes, el 30 y 31 de enero la Luna hará lo mismo con Marte, saludándolo primero por el flanco derecho y, al día siguiente, por el lado izquierdo.

Los amaneceres de enero se caracterizan por la ausencia de planetas, con la excepción de Mercurio, que puede observarse durante la segunda mitad de enero a no mucha altura sobre el horizonte sudeste antes de la salida del Sol. Mercurio toma su nombre del dios romano de los mensajeros, el comercio y los viajes por la rapidez con la que aparece y desaparece del cielo del amanecer o del anochecer: tras esta aparición a mediados de enero, unas pocas semanas después Mercurio dejará de verse en el cielo matutino. Entre los días 18 y 20, la Luna menguante se acercará a Mercurio. La aproximación máxima ocurrirá el día 20, pero la poca elevación de la Luna sobre el horizonte hará muy difícil verla ese día; la víspera, el día 19, será más fácil de observar y la Luna lucirá como un fino arco que apunta hacia el planeta más interno del Sistema Solar.

A primeros de enero es posible ver alguna estrella fugaz de la lluvia de las cuadrántidas. La mayor actividad se concentra la noche del 3 al 4 de enero, sobre todo la segunda mitad de la noche. Por desgracia, al coincidir con la Luna en fase creciente gibosa, este año no será óptimo para observar las cuadrántidas. Sí que podremos observarlas una vez que la Luna haya desaparecido tras el horizonte, entre las seis y siete de la madrugada (hora local) para observadores en distintas localizaciones de España. Eso nos proporciona unas dos horas antes de la salida del Sol, pero, al avanzar la madrugada, cada vez será más difícil observar estrellas fugaces a medida que aumenta el brillo del crepúsculo. Los meteoros parecen provenir de un punto al norte de la constelación del Boyero, cerca de la Osa Mayor, que conocemos como radiante, y que se sitúa a gran altura de madrugada. Como es habitual, si nos alejamos de la contaminación lumínica de las ciudades podremos ver un mayor número de meteoros.

¡Disfrutad del cielo este mes!

 

Texto e imágenes:  Observatorio Astronómico Nacional-IGN, https://astronomia.ign.es