EL CIELO DE ABRIL DE 2026

Calendario astronómico de abril de 2026

– Día 2: plenilunio.

– Día 10: la Luna en cuarto menguante.

– Día 17: Luna nueva.

– Días 18 y 19: conjunción de la Luna con Venus.

– Día 22: máximo de las Líridas y conjunción de la Luna con Júpiter.

– Día 23: conjunción de Venus con Urano.

– Día 24: la Luna en cuarto creciente.

La primavera avanza en el hemisferio norte y podemos disfrutar de días cada vez más largos. Al mismo tiempo, en el hemisferio sur los días se acortan a medida que avanza el otoño. En Madrid, el 15 de abril el Sol sale a las 7:37 y se pone a las 20:54, hora peninsular española, dando lugar a algo más de 13 horas de luz. El mes se abre con luna llena el día 2. Los días siguientes cada vez veremos la Luna salir más tarde por el horizonte hasta que el día 17 resultará invisible, al estar en fase nueva. En la segunda mitad del mes, la Luna volverá a dominar los anocheceres según avanza en su fase creciente.

Si miramos hacia el suroeste al anochecer, nos encontramos con Júpiter a gran altura, que luce en la constelación de Géminis durante buena parte de la noche. Más cerca del horizonte oeste se sitúa Venus, muy brillante, como es habitual. Según avanza el mes, el planeta va ganando algo de altura respecto al horizonte en el momento de oscurecer. Venus comienza el mes situado en la constelación de Aries y la segunda mitad del mes se adentra en Tauro.

El sábado 18, una finísima Luna creciente se situará inmediatamente debajo del lucero vespertino, rozando el horizonte poco después de la puesta de sol. Un día después, el domingo 19, la Luna aparecerá más alta y estará situada encima de Venus; ese día, nuestro satélite estará además muy cerca de las Pléyades. Tres días más tarde, el miércoles 22, la Luna estará en conjunción con Júpiter. Aunque no sea visible a simple vista, el día 23 de abril, Urano estará en conjunción con Venus en las inmediaciones de las Pléyades. Si tienes telescopio, es una buena ocasión para buscar el planeta descubierto por William Herschel en 1781.

Los amaneceres de abril están prácticamente desprovistos de planetas. Mercurio se encuentra a una elevación muy escasa sobre el horizonte este en el momento de clarear y por eso resulta casi imperceptible. Si a pesar de ello quieres intentar localizarlo, los días más favorables son los primeros del mes, siempre que tengas una vista totalmente despejada hacia el este. Marte y Saturno se encuentran en esa misma zona del cielo, pero también resultan muy difíciles de atisbar, ya que están rozando el horizonte en el momento de amanecer. Los días 14 y 15, una fina Luna menguante embellecerá el horizonte este durante la aurora.

Durante la segunda mitad de abril podremos disfrutar de la lluvia de las Líridas. La máxima actividad se espera para la noche del 22 al 23 de abril. Es recomendable observar esta lluvia de meteoros de madrugada, sin la presencia de la Luna y cuando el radiante se sitúa además a una mayor altura. Los meteoros parecen provenir de un punto situado entre las constelaciones de la Lira y Hércules, cerca de la brillante estrella Vega. Como siempre, los cielos oscuros nos ayudan a percibir un mayor número de meteoros, por lo que es aconsejable alejarse de las luces de las ciudades. Aunque su tasa de actividad es muy variable, en ocasiones la lluvia de las Líridas nos brinda una gran cantidad de meteoros.

Una estrategia práctica para orientarnos en el cielo de abril es recurrir al «triángulo de la primavera». Se trata de un asterismo formado por tres estrellas muy brillantes, Arturo del Boyero, Espiga de Virgo y Régulo de Leo. Este gran triángulo destaca las primeras horas de la noche en esta época del año, y podemos llegar a él a partir de la Osa Mayor. Si prolongamos el arco que define la cola de la osa (o, lo que es equivalente, el mango del «cazo»), llegaremos a Arturo y, si lo continuamos más aún, alcanzaremos Espiga. Si prolongamos en cambio el lado derecho del «carro» hacia el sur, llegaremos a Régulo.

Texto e imágenes:  Observatorio Astronómico Nacional-IGN, https://astronomia.ign.es