Ni lluvias ni estrellas

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Desde hoy día 13 de diciembre y hasta el 15 del mismo mes tenemos la posibilidad de observar una de las más espectaculares lluvias de estrellas del año: las Gemínidas. Pero ni es una lluvia ni son estrellas. 

Los pequeños cuerpos que impactan con nuestra alta atmósfera y que debido al rozamiento y a la presión se incendian y desintegran (la mayoría) son pequeños trozos de roca y metal que quedaron un día desligados de su cuerpo madre; en este caso el asteroide 3200 Phaethon.

Estos pequeños trozos quedaron orbitando en un enjambre de meteoroides debido a las fuerzas gravitatorias, sobre todo de los gigantes del Sistema Solar.

Una vez desprendidos del asteroide por fracturación térmica, estos fueron quedando en órbita muy parecida a la del asteroide, formando el tubo meteórico que nuestro planeta atraviesa una vez al año, y que genera esta lluvia de estrellas fugaces.

A diferencia de otras lluvias de meteoros, como hemos comentado, las Gemínidas no son generadas por un cometa. Y el caso de 3200 Phaethon es muy peculiar. Su gran aproximación al Sol, ya que incluso atraviesa la órbita de Mercurio, provoca ese constante desprendimiento de material rocoso, ya que su superficie llega a alcanzar los 1025 K.

Nos esperan unas noches espectaculares. Corramos a buscar una zona despejada y con poca contaminación lumínica. Miremos al cielo y pidamos decenas de deseos porque el espectáculo nunca decepciona.