Las estrellas de neutrones

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Imagen Nasa

Ayer leíamos en todos los medios un gran descubrimiento astronómico relacionado con las tan comentadas ondas gravitacionales. Y directamente relacionadas con estas aparecía el concepto de estrellas de neutrones. Vamos a centrarnos en este concepto y a recordar que son estas estrellas.

No todas las estrellas que vemos en el cielo nocturno son iguales. Unas tienen un color, otras mas brillo, otras mayor tamaño aparente… Y aunque lógicamente un factor importante es la distancia respecto a nosotros, no todas se encuentran en la misma fase de su vida.

En primer lugar he de aclarar que para que una estrella se convierta en una clasificada como de neutrones previamente ha debido pasar por la fase de Supergigante masiva, y no todas las estrellas alcanzan esta fase. Nuestro Sol desde luego que no. Para esto sería necesario que tuviera el doble de su masa aproximadamente.

Las estrellas son reactores y transformadores de combustible. Inicialmente el hidrógeno es su elemento mayoritario y su fuente de energía. Pero este se va consumiendo y formando nuevos elementos según la secuencia de la tabla periódica. Aunque sabemos que seria necesaria una ingente cantidad de energía para llegar a producir elementos pesados.

Pero cuando la masa de la estrella supera el límite de las 1,44 masas solares (límite de Chandrasekhar) es posible desplazarse unos cuantos elementos más en la tabla periódica. La estrella masiva va consumiendo su fuente de energía sobre todo en su núcleo como si fuera un potente reactor nuclear. Llega un instante en el que agota este combustible nuclear y es la gravedad la que adquiere un protagonismo especial, ya que comienza a atraer a los átomos hacia su núcleo. Todo se convierte en una sopa de partículas a temperaturas exageradamente altas.

El núcleo se vuelve cada vez más y más denso, al no existir reacciones ni fuerzas que contrarresten la gravedad. Y es tan enorme esta fuerza que los electrones y protones que forman los átomos no son capaces de mantener estas estructuras y se funden en neutrones. Se descompone la propia naturaleza inicial de los átomos.

La gravedad sigue creciendo al ritmo de la concentración de masa. Pero no puede crecer de forma infinita. La densidad es tan grande que un grano de una estrella de neutrones podría pesar tanto como un petrolero.

Si el núcleo llegara a ser extraordinariamente masivo (por encima de 20 veces la masa solar) colapsaría en un agujero negro. Si esto no ocurre pueden terminar como púlsares que son el equivalente a faros que giran a gran velocidad emitiendo radiación.

Y la gran mayoría de ellas, después de haber perdido sus capas exteriores, previamente generando una nebulosa estelar antes de comensar el proceso del núcleo supermasivo y superdenso, terminarán como una estrella de neutrones normal que va agotando su combustible.

Aún queda mucho por descubrir sobre el interior y los procesos que tienen lugar en una estrella de neutrones. Hasta ahora los modelos desarrollados con las espectaculares magnitudes que se dan en este tipo de estrellas generan una corteza metálica con abundante hierro que recubre al núcleo sometido a enormes fuerzas gravitatorias con neutrones a una densidad inimaginable.