La observación del Sistema Solar: Júpiter

A la izquierda, Júpiter visto por la sonda Voyager 1 en 1979 (NASA/JPL). A la derecha, el polo norte joviano fotografiado por la sonda Juno en 2016. (NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS)

Continuamos con la serie sobre el Sistema Solar, y lo hacemos con el principal planeta, que este mes se encuentra en condiciones óptimas para su observación: el gigante Júpiter.

Júpiter se encuentra en estas fechas en Virgo, aproximadamente a mitad de camino entre la estrella principal de la constelación, Spica (alfa Vir) y Porrima (gamma Vir). A partir de la segunda quincena del mes se irá aproximando más a esta última. El 7 de abril se producirá la oposición del planeta, que es cuando se halla más cerca de la Tierra. A pesar de la presencia de una Luna creciente muy avanzada en esa fecha, Júpiter destacará claramente en brillo (magnitud -2,5) y tamaño (diámetro de 44,3″). La noche del 10 al 11, Júpiter y la Luna en fase llena se posicionarán muy próximos en el cielo, ofreciendo una bonita estampa de conjunto.

A través de prismáticos pueden distinguirse dos franjas oscuras dentro del disco. También llamará nuestra atención uno o varios (hasta cuatro) puntitos blancos situados a diferentes distancias del plano ecuatorial del planeta. Se trata de los citados satélites galileanos (Ío, Europa, Ganímedes y Calisto) que, dependiendo del momento, pueden no ser visibles todos.